La física de Dragon Ball: Por qué Goku ya habría destruido la Tierra (por accidente)
Seamos sinceros: todos hemos levantado las manos al cielo alguna vez para darle nuestra energía a Goku. Todos hemos intentado hacer un Kamehameha en la ducha. Dragon Ball nos enseñó valores como el esfuerzo, la amistad y que gritar muy fuerte te cambia el color del pelo.
Pero como aspirantes a
científicos y nerds sin remedio, hoy nos toca hacer la pregunta incómoda: ¿Qué
pasaría si aplicáramos las leyes de la física del mundo real a los combates de
Dragon Ball? Alerta de spoiler: el villano no sería Freezer, ni Cell, ni
Majin Buu. El verdadero villano sería Sir Isaac Newton, respaldado por Albert
Einstein, y la Tierra no duraría ni tres capítulos. Vamos a analizar por qué.
1. La Genkidama: Un agujero negro
portátil
Ponte en situación: Goku está
reuniendo energía de todos los seres vivos para crear una Genkidama (o Bola
Genki) para desintegrar al enemigo.
Visualmente, es una esfera de luz azul muy bonita flotando suavemente sobre él.
En la realidad, sería una catástrofe astrofísica.
Aquí entra nuestro buen amigo
Einstein y su teoría de la Relatividad General. Solemos pensar que solo los
objetos muy pesados (con mucha masa, como la Tierra o el Sol) tienen gravedad.
Pero en física, la masa y la energía son equivalentes. La energía también curva
el espacio-tiempo.
Si concentras una cantidad de
energía lo suficientemente absurda en un espacio muy pequeño, esa energía pura
generará su propio campo gravitatorio extremo. En astrofísica, si esta energía
colapsa sobre sí misma, crea un tipo de agujero negro teórico llamado Kugelblitz
(relámpago globular).
Para saber si Goku nos va a
tragar a todos accidentalmente, usamos el radio de Schwarzschild, sustituyendo
la masa por energía pura:
rs
= (2·G·E) / c4
(Donde G es la constante
gravitacional, E es la energía total reunida y c la velocidad de la luz).
Para destruir un planeta se
necesita superar su energía de ligadura gravitacional (aproximadamente 2·1032
julios para la Tierra). Si Goku comprime esa energía en una bola de un par de
metros de diámetro, el campo gravitatorio sería dantesco.
¿Qué veríamos en la realidad? La
Genkidama no flotaría pacíficamente. Empezaría a atraer todo a su alrededor:
árboles, rocas, vacas, los pantalones de Krilin... Todo empezaría a orbitar
furiosamente alrededor de esa bola, formando un disco de acreción abrasador
antes incluso de que Goku tuviera la oportunidad de lanzarla.
2. E=mc2 y la lluvia
radiactiva de antimateria
Imaginemos por un momento que la
gravedad no nos mata. Tenemos otro problema: mantener esa bola de luz
"limpia".
La ecuación más famosa de la
historia nos persigue:
E = m·c2
→ m = E / c2
Esta fórmula no solo nos dice
cuánta energía hay en la materia, sino que funciona a la inversa: si tienes
muchísima energía concentrada, esta se transformará espontáneamente en masa.
En física de partículas, esto se
llama ‘creación de pares’. Cuando la densidad de energía es extrema, el
universo dice: ¿Sabes qué? Voy a convertir esta luz en partículas. Y no
crea gatitos ni nubes de algodón; crea pares de materia y antimateria
(como electrones y positrones).
Si Goku reúne energía suficiente
para reventar un planeta, la Genkidama empezaría a vomitar materia y
antimateria al instante. La antimateria, al entrar en contacto con el aire que
respira Goku, se aniquilaría instantáneamente generando rayos gamma.
¿El resultado? Nada de
una esfera azul brillante. Sería un infierno cegador de plasma radiactivo que
freiría a los Guerreros Z a nivel celular.
3. Newton contraataca: El efecto perforadora
Vale, olvidemos la radiación y
los agujeros negros. Vamos a la pura fuerza bruta. Vegeta decide lanzar un Final
Flash para salvar el día. Planta las botas en el suelo, flexiona los
músculos, aprieta los dientes y dispara un rayo de energía catastrófica. Él,
por supuesto, no se mueve ni un milímetro.
Tercera Ley de Newton: Por
cada acción hay una reacción igual y opuesta.
Si lanzas un rayo con la energía
(y el momento lineal) capaz de desintegrar un asteroide, el retroceso te
empujará hacia atrás con una fuerza idéntica. Es como disparar la escopeta más
grande del universo. Pero Vegeta es un tipo duro, es tan fuerte que simplemente
resiste el empuje, ¿verdad?
Aquí es donde la física de los
materiales entra en escena para arruinar la fiesta. El problema no es lo fuerte
que sea el príncipe de los saiyajin, el problema es la presión que
ejerce sobre el pobre y humilde planeta Tierra.
La presión es igual a la fuerza
dividida por el área:
P = F / A
Fuerza (F): Titánica
(nivel destructor de mundos).
Área (A): La suela
de dos botas de la talla 42 (unos centímetros cuadrados).
El granito, la tierra o cualquier
roca del mundo real tiene un límite máximo de compresión (unos cuantos cientos
de megapascales). La presión bajo los pies de Vegeta superaría ese límite
millones de veces en una fracción de milisegundo.
Lo que ocurriría en realidad: La roca
bajo sus pies no aguantaría el empuje. Los enlaces químicos del suelo se
desintegrarían instantáneamente, convirtiendo la piedra en plasma debido a la
fricción térmica extrema. Al desintegrarse el suelo, Vegeta se quedaría sin
punto de apoyo.
El brutal retroceso de su propio
ataque lo propulsaría hacia atrás, haciéndolo atravesar la corteza y el manto
terrestre como si fuera una aguja al rojo vivo atravesando un bloque de
mantequilla caliente. En lugar de derrotar al villano, Vegeta se convertiría en
el misil subterráneo más rápido de la historia, saliendo probablemente por las
antípodas (quizás por Nueva Zelanda) completamente mareado.
Conclusión
La magia del anime radica
precisamente en poder ignorar alegremente la termodinámica, la relatividad y la
mecánica clásica. Si Akira Toriyama hubiera contratado a un físico teórico como
consultor, las peleas de Dragon Ball habrían consistido en un solo ataque,
seguido de la implosión de todo el Sistema Solar por errores de cálculo.
Así que la próxima vez que veas
un combate de ki, disfruta del espectáculo, pero dale las gracias a la física
real por mantener tus pies firmemente anclados al suelo y tu energía, de
momento, sin transformarse en antimateria.
Comentarios
Publicar un comentario